En el cierre de diciembre de 2025, los préstamos a empresas alcanzaron un crecimiento sostenido del 1,8% anual, marcando el sexto mes consecutivo de aumento. Este fenómeno refleja una recuperación del impulso económico tras los vaivenes de la pandemia y la incertidumbre global. En paralelo, el total de crédito a empresas y hogares se aceleró hasta el 2,3% interanual, superando el 2,1% registrado en noviembre.
El análisis de los datos recientes revela un incremento neto del 3% en demanda de préstamos empresariales en la zona euro durante el cuarto trimestre de 2025. En Estados Unidos, la necesidad de financiamiento por parte de grandes y medianas empresas alcanzó niveles no vistos desde el segundo trimestre de 2022, mientras que las pymes estabilizaron su demanda tras tres trimestres de caída.
Sin embargo, la brecha entre la necesidad y la disponibilidad de crédito se mantiene en un 3% neto, lo que sugiere que, pese al apetito por endeudamiento, persisten retos de acceso para ciertos segmentos empresariales.
Las tasas de interés varían considerablemente según el tamaño y el destino del crédito. Para pequeñas empresas, los bancos aplican un rango del 6,3% al 11,5%, mientras que los préstamos garantizados por la SBA oscilan entre el 11,75% y el 14,75%. En contraste, las compañías intermedias logran un promedio del 4,36%, y las grandes entidades del 4,48%. Además, las líneas de tesorería a corto plazo (<1 año) promedian el 5,7%, reflejando la prima de liquidez y el perfil de riesgo.
Por plazos medios (5 y 10 años), las tasas se sitúan entre el 3,5% y el 4,0%, con leves descensos acumulados de 0,15 a 0,40 puntos desde enero de 2024. Este entorno de tipos moderados favorece proyectos de inversión y adquisiciones, como la compra de locales comerciales, que cotizan en torno al 3,6%.
El uso predominante del crédito empresarial sigue siendo la capacidad de trabajo operativo. El 65% de las empresas receptoras destina los fondos a cubrir necesidades de capital de trabajo, inventario y circulante. No obstante, los costos asociados continúan al alza:
La aprobación de crédito por los grandes bancos para pequeñas empresas apenas alcanza el 26,9%, lo que subraya la necesidad de diversificar fuentes de financiamiento y explorar alternativas como la banca digital y las fintech.
Los bancos anticipan una demanda creciente de préstamos durante el primer semestre de 2026, con una ligera relajación de los estándares de concesión. Se espera una reducción de hasta 1 punto porcentual en las tasas frente a finales de 2023, coincidiendo con una caída de la inflación desde el 5,4% de 2023 al 2,7% previsto en 2024.
La exposición a tecnologías emergentes, especialmente la inteligencia artificial, posiciona a las empresas como candidatas preferentes para recibir crédito. Los bancos apuestan por proyectos innovadores y de alta productividad, estrechando vínculos con sectores de alto crecimiento.
Ante este escenario dinámico, las compañías deben adoptar estrategias financieras sólidas y previsión a medio plazo. Aunque las tasas variables ofrecen oportunidades de ahorro, la volatilidad del mercado sugiere preferir condiciones fijas en plazos de 5 a 7 años.
Con la combinación adecuada de planificación y aprovechamiento de tasas moderadas, las empresas pueden capitalizar la ventana de oportunidad creada por el ajuste inflacionario y la competencia bancaria.
En definitiva, el crecimiento acelerado de préstamos representa una palanca decisiva para impulsar proyectos de expansión, optimizar la tesorería y consolidar el desarrollo empresarial. La clave reside en alinear las necesidades de financiamiento con una estrategia de riesgo inteligente y un análisis riguroso de las condiciones del mercado.
Referencias