En 2025, el 68% de los hogares en España ahorra de forma regular, pero un 62% considera que los fondos acumulados son insuficientes. Con una media de 390 euros mensuales por hogar ahorrador, es posible mejorar la gestión del presupuesto sin renunciar a la calidad de vida.
Este artículo explora las cifras más relevantes, identifica los principales gastos y ofrece estrategias prácticas para ahorrar sin sacrificar comodidad en el día a día.
La tasa de ahorro media nacional en 2025 alcanza el 15,7% del ingreso disponible, equivalente a 260 euros mensuales para el hogar promedio cuando se considera que un 32% no ahorra. La contabilidad nacional registra un ahorro anual de 129.000 millones de euros.
Por distribución, el 33% de los hogares ahorradores destina entre 250 y 500 euros al mes, mientras un 11,9% ahorra más de 1.000 euros y un 7,9% declara menos de 100 euros. Las diferencias según nivel de renta son notables: quienes ingresan entre 600 y 1.000 euros ahorran unos 190 euros mensuales, y los que perciben entre 4.000 y 5.000 euros alcanzan cerca de 750 euros.
Asimismo, la edad y formación influyen. Los menores de 45 años presentan tasas de ahorro superiores por sus hipotecas activas, y los universitarios ahorran alrededor de 550 euros mensuales frente a los 300 euros de los con estudios secundarios.
En términos históricos, el ahorro bruto de los cuatro trimestres de 2025 se sitúa en el 12,8% de la renta disponible, muy por encima de la media 1999-2019 del 8,7%.
Los principales capítulos de gasto que afectan al presupuesto familiar son la energía, la alimentación y la vivienda. Identificarlos es el primer paso para implementar cambios efectivos.
En energía, el consumo en calefacción y aire acondicionado, así como el gasto oculto por aparatos en modo standby, elevan la factura. En alimentación, las compras impulsivas pueden disparar el coste mensual. Respecto a la vivienda, afrontar la hipoteca de forma ordenada puede considerarse una forma de ahorro forzoso.
A continuación, algunas tácticas probadas para rebajar los costes sin reducir tu nivel de confort:
La realidad de cada hogar varía según sus ingresos y etapas de vida. Veamos tres perfiles representativos:
Hogares de bajos ingresos (600–1.000 euros): suelen ahorrar alrededor de 190 euros mensuales. Para ellos, la optimización de compras básicas y el control energético marcan la diferencia.
Familias de renta media-alta (4.000–5.000 euros): ahorran cerca de 750 euros. Su reto es diversificar inversiones y evitar la complacencia en gastos de ocio y servicios.
Jóvenes hipotecados (<45 años): pese a mayores pagos hipotecarios, aprovechan la amortización como ahorro forzoso y suelen adoptar más medidas tecnológicas de eficiencia.
La capacidad de ahorro podría descender del 13% actual al 10% en los próximos cinco años, presionada por el alza de precios y ligeras subidas del desempleo. Se estima que por cada punto de reducción en la tasa de ahorro, el PIB pierde 0,3 puntos anuales.
La inflación y las variaciones de los tipos de interés explican más del 50% de la volatilidad en las tasas de ahorro. En este contexto, mantener una actitud proactiva y constante es esencial para no ver erosionados los logros alcanzados.
Ahorrar en el hogar no implica renunciar a la comodidad. El 81% de los españoles ya incorpora hábitos eficientes sin grandes sacrificios: un termostato bien regulado, compras planificadas y una cartera financiera diversificada bastan para lograrlo.
Empieza hoy mismo revisando tus facturas, estableciendo metas de ahorro y aplicando al menos una de las estrategias descritas. Con pequeños cambios diarios, podrás construir un colchón financiero sólido y disfrutar de un hogar confortable y sostenible.
Referencias