La reforma laboral de 2022 introdujo cambios profundos, pero uno de sus legados menos visibles es la expansión de los contratos fijos discontinuos. Conocida coloquialmente como “prórroga”, esta modalidad promete estabilidad, pero oculta realidades críticas que no aparecen en las estadísticas oficiales. Al indagar sus consecuencias, descubrimos una paradoja: métrica de empleo aparentemente sólida, frente a una incertidumbre económica que crece entre miles de trabajadores.
Este artículo explora detalladamente los costos ocultos de la prórroga, las cifras que distorsionan la percepción del desempleo real, y las propuestas necesarias para garantizar empleos de calidad y transparencia en las estadísticas.
Los “parados ocultos” agrupan a aquellos trabajadores con vínculo laboral permanente pero inactivo. Aunque siguen inscritos en el SEPE para recibir prestaciones, no figuran como desempleados. Esto crea una masa silenciosa de personas sin actividad laboral real, invisibles para las autoridades y para las políticas públicas.
A cierre de 2024, los parados ocultos superaron los 831.865, cifra que refleja un incremento del 135% respecto a 2021. Si se suman a las cifras oficiales, el desempleo real alcanzaría 3,39 millones de personas, frente a los 2,56 millones registrados como paro oficial, reduciendo a la mitad la caída reportada en 2024.
Más allá de la simple estadística, los contratos fijos discontinuos generan impactos multifacéticos que afectan a trabajadores, empresas y al conjunto de la economía. El siguiente cuadro sintetiza los principales costes derivados de esta modalidad laboral:
La incertidumbre laboral se traduce en efectos directos sobre el consumo y la salud mental de los afectados. Familias que dependen de prestaciones transitorias experimentan dificultades para planificar gastos, adquirir vivienda o invertir en educación. Además, la calidad del empleo se resiente: sin perspectiva de continuidad estable, disminuye la motivación y aumenta el absentismo.
Desde la óptica empresarial, aunque los fijos discontinuos puedan parecer flexibles, la alta rotación y la gestión de múltiples planes de trabajo incrementa los costes administrativos. Muchas pequeñas y medianas empresas (67,01%) señalan este alza como su principal preocupación, ya que repercute en productividad y competitividad.
Durante la pandemia se vivió un fenómeno análogo con los ERTE, que llevaron a más de 3 millones de demandantes con relación laboral en 2020. Sin embargo, aquel mecanismo fue temporal y excepcional. La diferencia con la prórroga es su consolidación a largo plazo.
En el ámbito europeo, España sigue liderando la tasa de desempleo, y al incluir los parados ocultos, su posición empeora frente a sus socios comunitarios. Esta brecha hace urgente evaluar la efectividad de la reforma de 2022 y aprender de experiencias donde la estadística refleja con mayor fidelidad la realidad laboral.
El centro de estudios Fedea ha subrayado que, al incluir los parados ocultos, la caída del paro en 2024 se reduce a la mitad, lo que cuestiona la percepción de mejora del mercado laboral. Expertos laborales advierten de la creación de una nueva precariedad oculta y recomiendan revisar la metodología de conteo de desempleo.
En el contexto de 2014, la ministra Fátima Báñez defendió la “tolerancia cero” contra el fraude laboral, recuperando miles de millones de euros y convirtiendo contratos temporales en indefinidos. Sin embargo, el actual escenario requiere una revisión más profunda para evitar que se generen distorsiones similares.
María López, trabajadora del sector turístico con un contrato fijo discontinuo, relata: “Aunque oficialmente tengo empleo, en los meses de inactividad no recibo salario alguno y dependo exclusivamente de la prestación. Vivo con incertidumbre constante y no puedo planificar mi vida”. Su experiencia ilustra cómo una mejora aparente en las cifras puede ocultar historias de precariedad.
Para abordar estos retos y evitar la trampa de la prórroga, proponemos medidas que garanticen empleo de calidad, transparencia estadística y políticas efectivas:
La prórroga puede presentarse como una solución intermedia, pero sus efectos ocultos sobre la estadística, la economía y la vida de miles de trabajadores desaconsejan su uso indiscriminado. Solo mediante un enfoque integral, que combine mejoras legales, estadísticas y sociales, podremos construir un mercado laboral auténticamente estable y justo.
La clave está en visibilizar lo invisible y transformar las cifras en medidas concretas que protejan a quienes sostienen el tejido productivo del país. Evitar la prórroga no es solo una cuestión técnica, sino un compromiso con la dignidad y el bienestar de millones de ciudadanos.
Referencias